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PEÑALBA DE ÁVILA-GOTARRENDURA

  • 6,76 Km

  • Modalidades: Senderismo
  • Dificultad: Fácil
  • Circular: No
  • Descargas:
  • KML De la cuna al sepulcro (Ruta Completa)
  • En Peñalba de Ávila, y a la altura de la Iglesia, se gira a la derecha. Al salir del pueblo, hay una bifurcación de dos caminos que a los pocos metros dejan de tener asfalto. El de la derecha baja hacia un crucero. Nosotros tomamos el camino de la izquierda.

    Al llegar a una bifurcación con un crucero, tomamos el camino de la derecha.

    Al llegar a la siguiente bifurcación con un crucero, tomamos el camino de la izquierda.

    Después tenemos dos caminos que salen por la izquierda, y luego uno que sale por la derecha pero seguimos de frente, a 3 km. desde Peñalba Cruzamos la carretera Mingorria a Las Berlanas (AV P-103). Poco después, cruzamos una vaguada (Arrollo del Valle o de Navares), allí mismo hay una bifurcación, tomamos el camino de la izquierda. Poco después sale otro camino por la izquierda, pero seguimos de frente. Como 1 km. después sale un camino por la izquierda, más tarde otro por la derecha, pero seguimos de frente, hasta entrar en Gotarrendura, por el camino de Ávila. Hemos hecho 5,8 km. desde Peñalba de Ávila.

    GOTARRENDURA

    Este pequeño pueblo a 22 km. de Ávila, de apenas 165 habitantes, muestra una sorprendente vitalidad, en ámbitos diversos: el Camino de Santiago, el turismo rural, el cultural e incluso la tecnología (con sus huertos solares). También esta localidad forma parte del cortejo fúnebre de la reina Isabel la Católica.

    En este lugar tenía propiedades la familia de Doña Beatriz de Ahumada, la madre de Santa Teresa, que se casó aquí con su padre, D. Alonso de Cepeda. Teresa pasó aquí temporadas de su infancia. Aquí también murió Dña. Beatriz. De aquellas posesiones queda hoy el Palomar de Santa Teresa. 

    Este lugar nos invita a recordar la infancia de Santa Teresa de Jesús, que transcurrió entre Ávila y Gotarrendura, junto a su familia:

    El tener padres virtuosos y temerosos de Dios me bastara, si yo no fuera tan ruin, con lo que el Señor me favorecía, para ser buena.

    Era mi padre aficionado a leer buenos libros, y así los tenía de romance, para que leyesen sus hijos éstos. Con el cuidado que mi madre tenía de hacernos rezar y ponernos en ser devotos de nuestra Señora y de algunos santos, comenzó a despertarme de edad –a mi parecer– de seis o siete años.

    Ayudábame no ver en mis padres favor sino para la virtud. Tenían muchas.

    Era mi padre hombre de mucha caridad con los pobres y piedad con los enfermos, y aun con los criados; tanta, que jamás se pudo acabar con él tuviese esclavos, porque los había gran piedad; y estando una vez en casa una de un su hermano la regalaba como a sus hijos. Decía que de que no era libre, no lo podía sufrir de piedad. Era de gran verdad. Jamás nadie le vio jurar ni murmurar. Muy honesto en gran manera.

    Mi madre también tenía muchas virtudes y pasó la vida con grandes enfermedades; grandísima honestidad. Con ser de harta hermosura, jamás se entendió que diese ocasión a que ella hacía caso de ella; porque, con morir de treinta y tres años, ya su traje era como de persona de mucha edad. Muy apacible y de harto entendimiento. Fueron grandes los trabajos que pasaron el tiempo que vivió. Murió muy cristianamente.

    Éramos tres hermanas y nueve hermanos. Todos parecieron a sus padres, por la bondad de Dios, en ser virtuosos, si no fui yo, aunque era la más querida de mi padre. Y antes que comenzase a ofender a Dios, parece tenía alguna razón; porque yo he lástima cuando me acuerdo las buenas inclinaciones que el Señor me había dado y cuán mal me supe aprovechar de ellas.

    Pues mis hermanos ninguna cosa me desayudaban a servir a Dios. Tenía uno casi de mi edad (juntábamonos entrambos a leer vidas de santos), que era el que yo más quería, aunque a todos tenía gran amor y ellos a mí. Como veía los martirios que por Dios las santas pasaban, parecíame compraban muy barato el ir a gozar de Dios, y deseaba yo mucho morir así; no por amor que yo entendiese tenerle, sino por gozar tan en breve de los grandes bienes que leía haber en el cielo; y juntábame con este mi hermano a tratar qué medio habría para esto. Concertábamos irnos a tierra de moros, pidiendo por amor de Dios, para que allá nos descabezasen. Y paréceme que nos daba el Señor ánimo en tan tierna edad, si viéramos algún medio, sino que el tener padres nos parecía el mayor embarazo. Espantábanos mucho el decir que pena y gloria era para siempre en lo que leíamos. Acaecíanos estar muchos ratos tratando de esto y gustábamos de decir muchas veces: ¡Para siempre, siempre, siempre! En pronunciar esto mucho rato era el Señor servido me quedase en esta niñez imprimido el camino de la verdad.

    De que vi que era imposible ir adonde me matasen por Dios, ordenábamos ser ermitaños; y en una huerta que había en casa procurábamos, como podíamos, hacer ermitas, poniendo unas piedrecillas, que luego se nos caían, y así no hallábamos remedio en nada para nuestro deseo; que ahora me pone devoción ver cómo me daba Dios tan presto lo que yo perdí por mi culpa.

    Hacía limosna como podía, y podía poco. Procuraba soledad para rezar mis devociones, que eran hartas, en especial el rosario, de que mi madre era muy devota, y así nos hacía serlo. Gustaba mucho, cuando jugaba con otras niñas, hacer monasterios, como que éramos monjas; y yo me parece deseaba serlo, aunque no tanto como las cosas que he dicho.

    (Teresa de Jesús, Vida, cap. 1, 1-6) 

    Qué ver

    • Palomar de Sta. Teresa que fue propiedad de Dña. Beatriz de Ahumada, madre de la Santa. (Años más tarde, Teresa llamaría a sus conventos palomarcitos). Se visita con cita previa. Tfno de contacto: 920 26 10 07 www.gotarrendura.es/portfolios/palomar-de-san
    • Iglesia de San Miguel Arcángel, del siglo XVII. Es destacable su cabecera y su espadaña, de ladrillo; y en el interior, el retablo barroco.
    • Ermita de Nuestra Señora de Las Nieves.
    • Museo etnográfico López Berrón. www.museolopezberronarte.org
    • La Fragua.

    Datos prácticos

    • Ayuntamiento. Tfno: 920 26 90 38 / Web: www.gotarrendura.es

    En este lugar hay

    • Albergue de Peregrinos “Entre Adobes” (Tfno: 920 26 90 38)
    • Casa rural (Tfno: 920 26 90 38)
    • Consultorio médico (lunes y jueves, mañanas).

    Fases Próximas

    Fase Siguiente : GOTARRENDURA-EL OSO

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